Todo esto sucedió en Elche, la ciudad dónde nací, un lugar cálido dónde la brisa cercana del mar y la sombra de las palmeras invitan permanentemente al solaz, guitarra en mano y cerveza en ristre.

Comencé a escribir canciones allá por los ochenta, con apenas dieciséis años y una vieja guitarra acústica que llevaba conmigo a todos lados. Mi primer escenario fue uno de aquellos festivales de instituto por Santo Tomás de Aquino. Con mis botas de cuero, pañuelo al cuello y mi vieja guitarra subí los primeros peldaños de una vocación que se alargaría durante años. Por entonces escuchaba mucho Creedence C.R. y mucho Dylan. Mi primera canción en concierto fue "A horse with no name" de America. Hay que joderse, a pesar de los nervios, pude oír el murmullo del público tarareando conmigo: "La-la, la-la, la-la-la", y las chicas del instituto empezaron a fijarse en mi.

No tardaría en formar mi primera banda de rock, se llamaba Burke y estuvo formada por mis amigos Alfredo Mas a la batería, Angel Galiana a los teclados y Ricardo Seller al bajo, conmigo mismo, Manuel Bernabeu, a la guitarra y voz. Solíamos hacer versiones y tocábamos con la mitad del equipo prestado en bailes y fiestas de institutos. Con el estallido de la susodicha movida y cientos de grupos españoles sonando por doquier, nos especializamos en versionear todo el pop español de aquellos años: Nacha Pop, Radio Futura, Los Secretos, Pistones y algunos clásicos del rock y pop americano e inglés. Cada dos semanas tocábamos en los bailes del Casino, lugar de reunión de las niñas y niños guapos de la ciudad. Conseguimos un buen dinerillo con el que comprar nuestros propios instrumentos. Burke duró cinco años y en todo ese tiempo recorrimos cientos de escenarios. Creo que a veces sonábamos a rayos pero fue una auténtica escuela de calambrazos, acoples, desconexiones y cuerdas rotas en directo.
 

A finales del ochenta y seis me uní a Alta Seguridad, un proyecto de banda más serio, dónde puse voz y guitarra junto a Juanfra Serrano, guitarras, Ino al bajo y  José Juan a la batería. Desde el principio tocamos sólo canciones propias y asumí el reto de componer prácticamente el 100% de los temas del grupo. Nos presentamos a un concurso provincial que nos dejó en segundo puesto y grabamos maquetas que sonaron bastante en las emisoras de la provincia, sobre todo aquella pegadiza canción titulada "Cuidado con los monstruos", salida de mi puño y letra, y que se convirtió en estandarte de la banda, acompañada por temas como "La diosa de mis noches sin estrella", "Duchas frías", "Acto y telón" o "No voy a parar". Se sucedieron una auténtica vorágine de actuaciones mal pagadas y artículos varios en la prensa regional. Alta Seguridad se convirtió, junto a 33 Días Después e Invitados del Atico, en grupo enseña del rock ilicitano. Habitualmente compartiamos cartel con éstas y otras bandas de la zona y llegado el verano, con el momento más álgido del grupo, teloneamos a Loquillo y Los Trogloditas en la que fue una de las noches más memorables de Alta Seguridad.

Pero poco más de un año después, cuando ya coqueteábamos con algunas compañías discográficas independientes, abandoné Alta Seguridad, en parte, por cansancio, en parte, por disparidad de criterios. De las cenizas de Alta Seguridad surgiría el grupo Noviembre pero esa es otra historia. Aunque no olvido que les presté mi ampli y me lo devolvieron roto.

A partir de entonces me aislé en la soledad de mi pequeño estudio y me dediqué a escribir y grabar nuevas canciones que aún hoy no dejan de fluir. Volví a escuchar a los grandes: Van Morrison, B.B.King, Eagles y descubrí pequeñas joyas del rock americano: Kentucky Headhunters, Confederate Railroad o, más recientemente, Paul Thorn. Y seguí perfeccionando.

Atrapado por un trabajo convencional que me permitía gastar mis ahorros en guitarras y nuevos trastos empecé a grabar material que firmaba bajo el nombre de Mezcal. Cuando me di cuenta los años habían pasado y tenía entre mis haberes más de trescientas canciones que  apenas habían visto la luz. Fue así como, por algunas páginas de la web, empezó a aparecer un tipo que se escondía bajo el seudónimo de Mezcal. El tema titulado "No puedo estar lejos de ti" empieza a circular de un lado a otro y en una semana se descarga más de cien veces desde la web de Vitaminic. Animado por las viejas amistades vuelvo a subirme a los escenarios y organizo varios conciertos para amigos y afición. En solitario, con la base rítmica de los temas pregrabada y añadiendo en directo voz y guitarra principal vuelvo al contacto con el público.

Pero, ¡demonios!, de pronto me entero por ahí que hay un grupo tratando de salir a la palestra bajo el nombre de Mezcal. Mierda. Tenía que buscar un nombre más afín, más personal. Algunos de mis amigos me llamaban Mac. Pues ya está: Solo Mac.

Me recluyo en el sótano de mi casa entre mis aparatos: cinco guitarras, bajo, teclado,  armónicas, batería programable, amplis, equipo de sonido, micros, pedales, grabadoras... No se si se me olvida algo. Bueno, mis trastos. Allí escribo, compongo y grabo. Allí habita Solo Mac. Al fondo hay una pequeña barra y un tirador de cerveza que me regalaron mis amigos Paqui y Cayo.

Decidido por fin a que la luz llegara al viejo sótano, emprendí la aventura de editar y publicar un primer disco con la ayuda de PSM-Music y Ernest Casals. En marzo del 2.005 saldría al mundo Solo Mac. Incluye quince canciones compuestas a lo largo de los últimos años y grabadas en "El Sótano" con medios limitados pero con trabajo y devoción.

Lejos de tendencias, de esperar resultados y, por encima de las críticas y las ventas, del éxito o el fracaso, con el simple afán de dejar por ahí el legado de mi música, sigo trabajando con nuevas canciones.

A finales del año 2.005, PSM-Records editaría el disco recopilatorio "Sonidos de la Costa Este", en el que Solo Mac, entre otros artistas del mismo sello como La Rocka, Hotel Nebraska o Los Glosters, participa con sus temas "Baila Morena", incluido en el álbum "Solo Mac" y "A tu lado", anticipo del que será segundo álbum de Solo Mac.

Empujado por los acontecimientos y animado por la retaguardia, como apoyo fundamental a la edición de futuros trabajos, formaría a finales del mismo año 2.005 la banda de directo de Solo Mac. La idea fue formar un grupo estable y permanente que diera la solidez adecuada y el calor indispensable a los viejos y nuevos temas de Mac, sobre todo cara a actuaciones y conciertos en directo. Desde noviembre de 2.005 la banda empezaría su andadura y su arduo trabajo en el local de ensayo.

Poco después, bajo la co-producción de PSM-Records y con el título genérico de "Con otro ritmo" editamos en enero del 2.006 el segundo trabajo de Solo Mac en solitario. Sale a la calle con un ferviente esfuerzo en promoción y una inusitada expectación por parte de los seguidores más amables.

Y es con la llegada de la primavera del 2.007 cuando Solo Mac completa su formación como banda con las incorporaciones de Chris Lehane, Fran Benabent, Ricardo Seller y el propio Manuel Bernabeu (ver sección "La Banda"). El trabajo en el local de ensayo es arduo pero efectivo hasta que en enero de 2.008 sale a la luz un maxi grabado por toda la banda y en el que se contienen 5 temas, dos de ellos inéditos, con el título genérico de "Sal de mi".

A partir de aquí, estamos en el presente, trabajando el directo, estudiando posibles conciertos y coqueteando entre las musas de la inspiración en aras a nuevos ritmos y melodías. Y preparando el tercer disco. Y pensando en el siguiente. Y así mientras las ideas fluyan y el cuerpo aguante. Y la verdad es que nos lo pasamos muy bien.

A la gente que de un modo u otro se interesó en esta historia llena de los acordes de Solo Mac.

Gracias por estar ahí.

 

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