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Huellas marcadas
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- Aquellos partidillos de fútbol con el
Kelme
- siempre acababan en un bar.
- Crecimos deprisa, íbamos de cañas entre Villalobos y El Sipia.
- Con cervezas y vespinos aprendimos a
ligar
- y en los bailes del Casino
conseguíamos devorar
- los ojos de una niña pero poco más:
- pura ingenuidad...
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- Hechos hombrecitos y armados de valor
- entrábamos a Botti a falta de algo
mejor,
- las fiestas caseras se echaron de
menos pronto y
- los viejos locales se fueron al
traste.
- Y entre las calles surgieron nuevas
ansiedades:
- huellas marcadas.
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- Nos hicimos con coches venerados como
dioses,
- nos vestimos de noche y buscamos
nuevas emociones,
- llegábamos a casa con borracheras de
sabe dónde,
- las dejábamos en la cama entre sueño y
resaca.
- Con las chicas de turno planeábamos
romances:
- huellas marcadas.
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- Hoy aquellas cervezas matutinas en
Claqué
- han quedado en el olvido,
- algunos acabamos perdidos por aquellos
viejos sitios:
- Biscuter, Kubix, Directo, Cau D'Art.
- Ahora se que no acabaré como los demás
yo también
- tomando café en el viejo Marfil, ahora
es una C.A.M.,
- pero paseo Glorieta y Corredora con mi
niña y mi señora.
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- Y ya en casa espera el whisky, las
zapatillas, televisión,
- el video-film, la cena fría, que si el
vecino o los niños
- y apenas algo de conversación: huellas
marcadas.
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